La gastronomía como identidad cultural: sabores que cuentan
La comida no solo alimenta. También conserva recuerdos, conecta culturas y construye identidad. En Madrid, restaurantes familiares como El Tepuy de Dany demuestran cómo la gastronomía puede convertirse en un puente entre la memoria, la migración y las historias compartidas alrededor de una mesa.
La cocina como memoria familiar
En Madrid, una ciudad marcada por la diversidad cultural y gastronómica, muchos restaurantes se han convertido en espacios donde esa identidad se preserva y se transforma al mismo tiempo. Uno de ellos es El Tepuy de Dany, un restaurante familiar venezolano que mezcla sabores de Venezuela y España a través de una propuesta profundamente ligada a la memoria familiar y a la experiencia migratoria.


La historia del restaurante resume el recorrido de muchas familias hispanoamericanas. Los abuelos de Dany emigraron desde España a Venezuela buscando una vida mejor y décadas después la familia regresó a España enriquecida con la cultura venezolana.
Para Salvador, uno de los dueños del restaurante, esa conexión emocional se materializa en un plato concreto: la arepa de asado negro.
“Cuando yo era niño, literalmente era el desayuno que más nos gustaba a mi hermano y a mí”, recuerda. “Mi mamá hacía unas ollas gigantes de asado y nos pasábamos toda la semana comiendo arepas en el colegio”.
La memoria gastronómica ocupa un lugar central dentro de los Food Studies. Las recetas tradicionales no solo conservan sabores, sino también relatos familiares y vínculos emocionales.
Sabores que cruzan fronteras
La propia cocina venezolana es resultado de múltiples mestizajes culturales. Ingredientes indígenas, técnicas europeas y aportaciones africanas conviven en platos que hoy forman parte de la identidad nacional venezolana.
En El Tepuy de Dany, muchos clientes españoles descubren sabores nuevos a través de recetas tradicionales. Salvador explica que uno de los platos que más sorprende es el asado negro.
“Cuando lo prueban se dan cuenta de que el cilantro, la panela o el ají dulce cambian completamente el sabor”, explica. “Esa mezcla les sorprende muchísimo”.
La gastronomía aparece así como una forma de comunicación intercultural. Esta idea aparece también en el libro Periodismo gastronómico, investigación y comunicación intercultural, de la autora Yanet Acosta, donde la gastronomía se presenta como una herramienta capaz de favorecer el diálogo entre culturas.
Madrid, capital gastronómica multicultural
Madrid se ha convertido en un auténtico mapa gastronómico multicultural. Restaurantes venezolanos, colombianos, peruanos o mexicanos forman ya parte del paisaje cotidiano de la ciudad.
Muchos de estos espacios funcionan no solo como negocios, sino también como lugares de encuentro para comunidades migrantes que encuentran en la comida una manera de mantener vivas sus raíces culturales.
Como señalan Acosta e Ingram, en su articulo La investigación de la comunicación gastronómica en España, la gastronomía actual ya no puede entenderse únicamente desde la crítica culinaria clásica, sino desde una perspectiva transversal donde intervienen factores sociales, culturales y económicos.
Historias alrededor de una mesa
Para Salvador, la conexión entre comida y cultura es inseparable de la experiencia de compartir.
“Las mejores conversaciones, las mejores tertulias y las mejores historias siempre son al lado de una mesa”.
La frase resume una de las ideas fundamentales de los Food Studies: la comida no solo alimenta el cuerpo, también construye relaciones humanas, memoria e identidad colectiva.
Porque al final, cada receta cuenta mucho más que una forma de cocinar: cuenta una historia.

